El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, negó rotundamente las revelaciones difundidas sobre presuntas operaciones letales de la CIA en territorio mexicano, tras un reporte que describe una campaña de acciones encubiertas contra integrantes de organizaciones criminales.
Según la investigación periodística, la Agencia Central de Inteligencia estadounidense habría incrementado su participación directa en acciones destinadas a neutralizar miembros de cárteles, utilizando tácticas similares a las misiones antiterroristas del Medio Oriente. El caso más destacado sería la muerte de Francisco "El Payín" Beltrán, presunto mando del Cártel de Sinaloa, ocurrida en marzo pasado en Tecámac, Estado de México, mediante la explosión de una camioneta.
El funcionario mexicano emitió un categórico rechazo a través de sus redes sociales: "El Gobierno de México rechaza categóricamente cualquier versión que pretenda normalizar, justificar o sugerir la existencia de operaciones letales, encubiertas o unilaterales de agencias extranjeras en territorio nacional". García Harfuch enfatizó que en México las acciones operativas corresponden exclusivamente a autoridades mexicanas competentes.
El reporte señala que estas operaciones formarían parte de una campaña encabezada por la división Ground Branch, la rama paramilitar de élite de la CIA, que desde el año pasado habría participado directamente en ataques mortales contra diversos miembros de los cárteles. La estrategia no se limitaría a capturar líderes, sino a desmantelar redes completas atacando mandos medios y figuras logísticas clave.
La Fiscalía General de Justicia del Estado de México se sumó al rechazo oficial, indicando que mantiene en curso una investigación sobre los hechos del 28 de marzo, donde se reportaron dos víctimas mortales, sin que exista una conclusión sobre las causas de su deceso. La institución no confirmó las circunstancias descritas en el reporte internacional.
El documento revela que la desconfianza entre ambas naciones habría llevado a la CIA a trabajar directamente con funcionarios regionales, estatales y locales mexicanos, evitando en ocasiones al gobierno federal por temor a la infiltración de los cárteles en altas esferas del poder. La portavoz de la CIA también negó la veracidad de la información, calificándola como "falsa y difamatoria".











