
Estas protestas, que paralizaron sectores de la capital el fin de semana, surgieron tras el aumento persistente en delitos y casos de extorsión, a pesar de las políticas públicas del actual gobierno. Sheinbaum recalcó la necesidad de diferenciar entre manifestantes pacíficos y grupos con fines desestabilizadores.
Los datos oficiales indican un incremento en la percepción de inseguridad y quejas ciudadanas relacionadas con casos de extorsión que han alcanzado niveles récord en varios estados. La administración ha respondido con propuestas para endurecer penas y reforzar la presencia policial.
La reacción de la oposición fue rechazar las acusaciones, calificándolas de distractoras y acusando al gobierno de minimizar las demandas sociales genuinas de seguridad y justicia. Organizaciones civiles seguirán vigilantes del respeto a derechos humanos durante las manifestaciones.
Esto deja en evidencia la tensión política y social en torno a la crisis de seguridad que vive el país, con un enfoque divisivo entre autoridades y sectores sociales que reclaman cambios reales.\r
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