Elementos de la Secretaría de Marina (Semar) fuertemente armados tomaron posiciones este 30 de abril de 2026 en el exterior del Palacio de Gobierno de Sinaloa, ubicado en Culiacán, en medio de una creciente crisis política que rodea al gobernador Rubén Rocha Moya.
La movilización ocurrió un día después de que el Departamento de Justicia de Estados Unidos acusara formalmente a Rocha Moya y a otros nueve funcionarios del estado de presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa, específicamente con la facción conocida como Los Chapitos. Las autoridades estadounidenses señalan que los implicados habrían protegido el tráfico de drogas a cambio de sobornos millonarios.
Junto con los elementos de la Marina, también se reportó presencia de la Policía Estatal de Sinaloa en el perímetro del Palacio de Gobierno. Las imágenes difundidas por medios locales muestran a marinos con armas largas formando un operativo de resguardo visible en torno al inmueble que alberga la oficina del mandatario estatal.
Al momento del despliegue, se indicó que se esperaba la aparición pública del gobernador Rocha Moya para pronunciarse sobre las acusaciones. El paradero del mandatario generó incertidumbre entre la prensa y la ciudadanía, pues solo se había confirmado previamente la presencia de su hija Eneyda Rocha Ruiz y la secretaria general de Gobierno, Yeraldine Bonilla Valverde, en el recinto.
La situación se enmarca en un contexto de intensa presión política a nivel nacional e internacional. Los partidos Movimiento Ciudadano, PAN y PRI exigieron la renuncia de Rocha Moya y la desaparición de poderes en Sinaloa, mientras que la presidenta Claudia Sheinbaum defendió la soberanía nacional y recordó que aún se investiga la operación de agentes de la CIA en territorio mexicano sin autorización federal.
La Semar ha incrementado su presencia operativa en Sinaloa en los últimos meses. A principios de abril de 2026, el propio Rocha Moya había confirmado que el estado continuaría contando con el apoyo de fuerzas federales, incluidos elementos del Ejército y la Armada de México, como parte de la estrategia de seguridad coordinada con el gabinete de la presidenta Sheinbaum. Este nuevo despliegue en el Palacio de Gobierno marca, sin embargo, un momento de particular tensión institucional para el estado norteño.










