Un hombre identificado como Julio César “N”, de 35 años, murió mientras estaba bajo custodia de la Policía Municipal de Bahía de Banderas, luego de haber sido detenido en Bucerías por presuntamente intentar pagar con billetes falsos de 100 dólares en un negocio de la zona. Lo trasladaron a los separos municipales y, mientras comparecía ante el Juzgado Cívico, comenzó a sentirse mal, se desvaneció y terminó siendo llevado de emergencia al Hospital de Tondoroque, donde perdió la vida.
Hasta ahora no hay una causa confirmada de la muerte. Eso le corresponde determinarlo a la investigación ministerial y a los estudios forenses, así que por el momento solo se sabe que un detenido entró con vida a los separos y salió sin ella.
Lo que llama la atención es que este no es un caso aislado. La CNDH ya había documentado antes irregularidades en la Cárcel Municipal de Bucerías, a través de la Recomendación 69/2022, dirigida precisamente al municipio de Bahía de Banderas por un agravio cometido contra una persona privada de la libertad.
A esto se suma otro fallecimiento de Luis Enrique, ocurrido el 25 de julio del 2025, también dentro de instalaciones vinculadas a los Juzgados Cívicos de Bucerías, en circunstancias que igualmente quedaron sin una explicación clara para la ciudadanía. Con este nuevo caso, ya son dos personas que pierden la vida estando bajo resguardo municipal en lo que va de la administración de Héctor Santana, algo que no debería repetirse y que exige respuestas concretas.
Mientras Santana recorre el territorio nayarita buscando consolidar su imagen, en su municipio se acumula ya una segunda muerte de una persona detenida bajo resguardo de su policía. La pregunta que queda en el aire es si la atención política y electoral del alcalde con licencia ha dejado de lado la supervisión de temas tan sensibles como la seguridad al interior de los separos municipales.
Al final, el tema de fondo no cambia: cuando alguien queda detenido, el municipio se vuelve responsable de su integridad física. Y cuando eso falla dos veces, ya no se puede hablar de una casualidad, sino de un patrón que las autoridades tendrían que explicar con hechos, no con comunicados.
En Bucerías, una localidad con fuerte actividad turística y comercial dentro de Bahía de Banderas, este tipo de sucesos golpea directamente la confianza de los vecinos en sus autoridades locales. La pregunta que queda flotando es simple: ¿qué está pasando dentro de esos separos para que ya se hayan registrado dos muertes bajo custodia?












