PVEM se divide por iniciativa de Sheinbaum sobre nacionalidad única para cargos ejecutivos
Diputados verdes apoyan la reforma en comisiones, pero senadores del mismo partido admiten inquietudes y revelan que hay legisladores con doble nacionalidad, lo que pone en riesgo la mayoría calificada.

La iniciativa de la presidenta Claudia Sheinbaum para exigir nacionalidad mexicana única a quienes aspiren a la Presidencia, gubernaturas y la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México abrió una grieta al interior del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), aliado clave de Morena en el Congreso.
Mientras diputados verdes votaron a favor en la Comisión de Puntos Constitucionales de la Cámara baja, senadores del mismo partido reconocieron públicamente que existen “inquietudes” y hasta legisladores con doble nacionalidad en sus filas, lo que deja en vilo la mayoría calificada necesaria para aprobar la reforma constitucional.
En el Senado, el coordinador de los senadores del PVEM, Manuel Velasco Coello, admitió que la bancada aún no tiene una postura unánime y que el tema está en análisis al interior de la fracción. Velasco reconoció que, aunque la mayoría estaría dispuesta a apoyar la iniciativa, hay compañeros con reservas y confirmó que algunos senadores verdes tienen doble nacionalidad.
El líder verde matizó después que “en ningún momento nosotros nos pronunciamos en contra de la iniciativa”, pero confirmó diferencias internas; solo el senador Luis Armando Melgar ha expresado públicamente su discrepancia con el planteamiento.
En contraste, en la Cámara de Diputados el PVEM cerró filas con Morena y el PT. El dictamen fue aprobado en la Comisión de Puntos Constitucionales con 26 votos a favor —de Morena, PVEM y PT— y cinco en contra del PRI y Movimiento Ciudadano; los panistas abandonaron la sesión.
El diputado Juan Luis Carrillo Soberanes (PVEM) defendió el cambio a los artículos 82, 116 y 122 de la Constitución como una forma de hacer explícita “una regla que, por la importancia del cargo, no debería quedar sujeta a ambigüedades” y reforzar “la idea de lealtad exclusiva al Estado mexicano”.
La reforma plantea que quienes busquen la Presidencia, una gubernatura o la Jefatura de Gobierno deberán ser mexicanos por nacimiento y no tener otra nacionalidad; si ya la tienen, tendrán que renunciar a ella antes de solicitar su registro como candidatos. Además, durante el ejercicio del cargo no podrán adquirir otra nacionalidad, usar pasaporte extranjero, ejercer derechos políticos de otra ciudadanía ni acogerse a protección diplomática de otro Estado.
La propuesta no elimina la doble nacionalidad para la población en general; la restricción está dirigida únicamente a quienes aspiren a encabezar el Poder Ejecutivo federal o los poderes ejecutivos estatales. Analistas y medios subrayan que la duda del PVEM pone en riesgo la mayoría calificada (dos tercios) que necesita el oficialismo en ambas cámaras para aprobar reformas constitucionales.
En el Senado, la salida reciente de legisladores y la falta de consenso en el Verde reducen el margen de maniobra de Morena y sus aliados, y obligan a una negociación más intensa para evitar que la iniciativa se estanque o tenga que ser modificada. En Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum celebró el avance en comisiones y dijo no tener noticia de que el PVEM vaya a votar en contra en el Pleno.
Con la reforma ya en la recta final en San Lázaro y a la espera de su turno en el Senado, el Partido Verde se perfila como el posible “voto decisivo” que definirá si la iniciativa de nacionalidad única se convierte en ley o queda como un proyecto más en el cajón del Congreso.





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