850 fosas clandestinas: la dimensión oculta de la crisis de seguridad en Guanajuato
Desde 2009, el estado acumula uno de los registros más alarmantes de hallazgos forenses del país.

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El estado de Guanajuato enfrenta una crisis de seguridad de proporciones históricas: desde 2009 y hasta la fecha, autoridades han localizado 850 fosas clandestinas en su territorio, lo que coloca a la entidad entre las más afectadas del país en materia de violencia y desaparición forzada. El hallazgo acumulado evidencia la profundidad de un fenómeno que trasciende la administración de cualquier gobierno estatal o federal en turno.
La cifra representa un desafío directo para la política nacional de seguridad impulsada desde la Ciudad de México, y pone en entredicho la efectividad de las estrategias aplicadas en la región durante más de tres lustros. Las administraciones que han gobernado Guanajuato en ese periodo, así como los distintos gobiernos federales, han sido señalados por colectivos de víctimas y organizaciones civiles por la lentitud en los procesos de identificación y atención a los familiares de las personas desaparecidas.
El fenómeno de las fosas clandestinas está estrechamente vinculado a la disputa territorial entre grupos del crimen organizado, en particular la presencia del Cártel de Santa Rosa de Lima y las células del Cártel Jalisco Nueva Generación, cuyo enfrentamiento sostenido ha generado miles de víctimas en la entidad en la última década. Este contexto ha convertido a municipios como Celaya, Irapuato y Salamanca en epicentros de la violencia y en zonas donde se concentran buena parte de los hallazgos forenses.
Desde el ámbito legislativo y político, el tema ha sido retomado por legisladores de distintas fuerzas para exigir la intervención coordinada de la Fiscalía General de la República y de la Comisión Nacional de Búsqueda, organismos que tienen atribuciones para coadyuvar en los trabajos de localización e identificación de restos. Sin embargo, los colectivos de búsqueda denuncian que los recursos asignados a estas instituciones siguen siendo insuficientes frente a la magnitud del problema.
El debate político en torno a Guanajuato se intensifica en un momento en que el gobierno federal encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum ha prometido reforzar la estrategia de seguridad en los estados con mayor incidencia delictiva. Las 850 fosas clandestinas documentadas representan no solo un indicador forense, sino un termómetro político que medirá la capacidad del Estado mexicano para responder a una de las crisis humanitarias más graves que atraviesa el país.





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