22 muertos en cárcel de Tepic; la masacre de diciembre del 1988

NOTICIA DEL 25 DE DICIEMBRE DE 1988

Medio centenar de presos tomaron el pasado jueves (22 de diciembre de 1988) por la noche la cárcel de Tepic, situada a 640 kilómetros al noreste de Ciudad de México, y desencadenaron un sangriento motín que acabó con la muerte de 22 personas, 18 de los cuales eran internos.El motín empezó cuando los presos tomaron como rehenes al director del penal, Samuel Alvarado, y a una docena de funcionarios. Posteriormente los reclusos asesinaron a Alvarado y a dos guardianes.

Las autoridades decidieron enviar una unidad especial de la policía federal conocida como los zorros, para tratar de someter a los rebeldes. Tras mantener su postura durante 32 horas, los amotinados se enfrentraron a la unidad especial compuesta de 130 hombres que lanzó su ataque durante lo noche del viernes al sábado.

Durante el ataque la policía mató a 18 prisioneros, entre los que se encontraban los seis que habían iniciado el motín y otros doce que se les unieron. Asimismo, en el combate murió el comandante de los zorros Jorge Armando Duarte. Solo uno de los rehenes resultó herido en la operación.

En la mañana del viernes, 273 adultos y 200 niños -familiares de los presos que habían venido para celebrar la Navidad y habían quedado encerrados en la prisión- fueron recatados siendo sacados por las ventanas con la ayuda de escaleras.

Los amotinados habían exigido un camión blindado y armas para deponer su actitud. El incidente comenzó cuando dos hombres que se hicieron pasar por abogados introdujeron clandestinamente armas para algunos presos durante la hora de visita. Los reclusos trataron entonces de escapar, pero encontraron resistencia, lo que dio origen a un fuerte tiroteo con los guardias. Poco después, se sumaron al motín otros compañeros.

Los internos alcanzaron las torres de vigilancia de la cárcel desde las que trataron de mantener a raya a cerca del medio centenar de policías y soldados concentrados en el exterior.

El edificio de la administración de la prisión, donde se hicieron fuertes los rebeldes, quedó completamente destruido.

Texto del diario “El País”

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