Entre la persecución y la delincuencia: El infortunio migrante en México

"Los de migración nos persiguen tal cual si fuéramos delincuentes, pero a los delincuentes que nos roban y nos golpean los dejan libres", señaló José Andrade al narrar parte de su vida.

Desde hace más de 5 meses el señor José Andrade salió de su natal Guatemala con la intención de llegar hasta los Estados Unidos.

Asegura que no ha sido fácil cruzar México, ya que existe el riesgo de que en cualquier reten los detengan y los deporten a su país de origen: “pero además aquí en México hay mucho delincuente, a mí me asaltaron cuando apenas cruzaba México, fue cerca de las vías del tren en el Estado de Chiapas, ahí me quitaron lo poco que traía, nosotros viajamos por tren de ilegales, por carretera no podemos hacerlo porque es caro el transporte y no tenemos dinero para pagar”.

El entrevistado aseguró que durante su recorrido por tierras mexicanas ha sido testigo de cómo familias de migrantes guatemaltecos, haitianos, hondureños y salvadoreños  sufren las consecuencias de ser pobres: “he visto mujeres solas con dos y tres hijos de 7, nueve y 10 años de edad, ellas viajan con sus nenes, sin marido, los primeros días lo hacen en grupo pero al llegar a México se dispersan y es cuando se pone en riesgo la vida de sus chamacos, porque los de migración nos persiguen tal cual si fuéramos delincuentes pero a los delincuentes que nos roban y nos golpean los dejan libres”.   

El señor José Andrade refirió que en Guatemala no hay trabajo y no existen formas de ganar dinero para lograr sobrevivir: “allá a veces comemos y a veces no, a diferencia de  México aquí siempre se tiene que comer, allá en Guatemala no hay trabajo, allá son tres meses de trabajo y se acaba el trabajo, allá cuando hay trabajo cortamos caña y el campo igual como aquí en Nayarit que hay corte de caña, allá nos pagan 60 o 70 quetzales al día (187 pesos mexicanos) entonces allá no se mantiene uno con ese dinero y solo se trabajan tres meses, por eso nos venimos al norte con la intención de llegar hasta los Estados Unidos, nos venimos de Guatemala porque allá el gobierno nos está matando el hambre”.

Finalmente el señor José Andrade,  reveló que en  Guatemala dejó a su mujer  lo mismo que a sus hijos, uno de 6,  uno de 4 años y  el más grande de 10 años de edad: “allá también quedo mi esposa, pero tengo pensado llegar a los Estados Unidos y dentro de un año o dos voy a mandar por mi familia a Guatemala, no será fácil, pero tengo fe en Dios que lo voy a lograr”, aseveró. 

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