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OPINION

Un día de gozo nomás

Cuando todo parecía que iba bien para continuar con las anuladas visitas conyugales al penal de Tepic, apareció el caso de Pedro Enríquez Soto, y todo se volvió a prohibir

Por: Guillermo Aguirre | 26 DE JUNIO, 2020

Lo que es la llamada  “ley de los terceros”, esa ley que algunos motivadores la explican como circunstancias en las que sin deberla ni temerla, salimos afectados de alguna manera y en alguna situación particular cuando ni siquiera tenemos algo qué ver con lo que tenemos que pagar.

Algunos ejemplos de esta llamada “ley de los terceros en discordia”, le agregaré esa palabra “discordia”, es como cuando usted va a trabajar bien preparada mentalmente, desayunó correctamente, tuvo un buen dialogo con su esposa o esposo, va cantando las canciones que puso en su equipo de sonido, incluso lleva un excelente tiempo para no llegar matándose  y checar en la oficina, ah, pero de pronto, un conductor o conductora de un vehículo vecino, sin mediar señal alguna o, tomar las precauciones viales correctas, simplemente se mete a su carril y entonces usted que no esperaba tal acto estúpido, le pega a dicho vehículo, todo iba muy bien, su tiempo, su estado de ánimo, su traje recién entregado por la tintorería, etcétera, ya había hecho planes mentales de lo que iba a hacer usted en su oficina, pero hete aquí que un bruto o bruta-con perdón de las mujeres, y sin que suene a violencia de género-se interpone en forma totalmente tarada en su camino, usted le pega, y en ese momento acaba de perder usted toda su mañana, va a tener que llamar a su agente ajustador, ya ocasionó un embudo vial, lo maltratan al pasar los que creen que el accidente fue por su culpa, y bueno, todos sus planes se le echaron a perder, o diríamos mejor que se los echaron a perder, un tercero, una persona con la que usted nunca hizo planes de encontrarse.

Añádale usted que el o la irresponsable con la que se impactó, no tiene ningún tipo de seguro de automóvil , no trae licencia, no sabe ni manejar, y entonces verá usted la desesperación por caer en manos de estas personas que le arruinan la vida a uno.

Este es sólo un ejemplo, porque en todas las situaciones de la vida existen las probabilidades de la ley de los terceros, esto incluye a la familia, usted ha trabajado por años, se ha esforzado ahorrando para su vejez, ha cuidado al máximo su salud para poder disfrutar algo de lo que le quede de vida después de jubilarse, todo va bien, o cuando menos así aparentaba, porque de pronto le habla un hijo suyo que está metido en un problema, le confiesa que desde hace tiempo le hace al consumo de drogas, y que están a punto de matarlo porque se metió en un lío en donde debe de pagar algo de dinero a sus proveedores de enervantes, so pena de que lo liquiden y también a alguno de sus familiares.

En otro caso similar, su hijo o hija, le dice que acaba de cometer una burrada, que asesinó a alguien en un pleito y que está en la cárcel porque lo atraparon, y que ocupa de una fuerte cantidad de dinero para pagar el abogado y la fianza, esto para poder librar su caso.

Usted que había planeado todo casi perfecto, se compadece de su hijo, o hija, hace sus planes, saca sus ahorritos y los entrega a él o ella, para que salven su situación, y por lo pronto, usted, gracias a terceras personas, perdió sus ahorros de 20 o 30 años de vida laboral.

Y así como estos casos un tanto exagerados podríamos irnos hasta a los pequeños, en donde por culpa de un vecino, que nos entretiene a la pasada para comentarnos un asunto personal, y nos hace perder un asunto importante, o una negociación que teníamos planeada, por retrasarnos con su comentario.

Y así circulamos por la vida, con la interrupción en nuestra cotidiana realidad por terceras personas a las que les importa poco quitarnos nuestro tiempo, nuestro vida y lo que tengamos que hacer, y finalmente todos alguna vez pagamos esta ley de los terceros.

Y esto les pasó exactamente a los reclusos del penal de Tepic, del llamado CERESO (Centro de Rehabilitación  Social) Venustiano Carranza, quienes desde el pasado mes de marzo del presente año, cuando se dieron los primeros casos de coronavirus en la entidad nayarita, de inmediato en  una sabia y prudente decisión de las autoridades de seguridad ciudadana, y claro, las autoridades penitenciarias, optaron por cancelar todo tipo de visita al interior del CERESO.

Esto de todo tipo de visita, era desde padres de familia que suelen ir a visitar a sus hijos, abuelos, tíos, etcétera, etcétera, y claro, esto incluyó las visitas conyugales, las que regularmente se efectuaban jueves y domingo, de momento y a partir del mes de marzo, el penal “Venustiano Carranza”,  de Tepic, quedó en una especie de limbo en donde sólo podían estar los reclusos, los convictos, de ahí en fuera, solo estaban los responsables del cuidado interno, hablamos de custodios, directivos, y trabajadores del penal de Tepic.

Como ya les había comentado en una colaboración de hace algunas semanas, una de las maravillas de esta tajante medida, fue que durante más de tres meses, no hubo un solo contagio de coronavirus dentro del CERESO de Tepic, estamos hablando que una edificación que alberga a más de 2000 (dos mil) personas, y en donde todos viven muy hacinados, se mantuvo maravillosamente intacta en cuanto a contagios, era realmente una hazaña para presumir.

Pero en el inter, y luego de ver tan buenos resultados, el Secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, JORGE BENITO RODRIGUEZ, dijo que estaban ya planeando dar permiso para las visitas conyugales, con las debidas  medidas sanitarias desde luego.

La medida fue muy bien vista por la población penitenciaria, por supuesto que sí, ya tenían ganas de compartir su cama en las visitas conyugales, y seguramente también fue muy bien vista esta medida, por la población externa, o sea la que visita el reclusorio.

JORGE BENITO RODRIGUEZ, anunció protocolos de seguridad verdaderamente severos, muy rigurosos, y se los voy a comentar, por ejemplo la señora que fuera a visitar a su marido, pareja o concubino, luego de demostrar que no tenía ningún tipo de enfermedad, pasaba su noche con su marido, pareja o concubino, y luego permanecería en un área especial del propio CERESO, mínimo los 14 días de cuarentena, esto para comprobar que no contagió a su interno que visitó, pero el reo visitado, también tendría que permanecer en esa misma área especial, esos 14 días, esto para saber si no había pescado algún contagio del Covid-19; así que resumiendo estas medidas, pedir autorización para visitar a una pareja en el penal, significaba permanecer 14 días ahí mismo, luego de consumar el acto sexual, 14 días que la persona visitante, obviamente no iba a trabajar, no iba a producir nada, no podría cuidar de sus hijas, si es que había familia en esa relación, y claro, iba a perder todo contacto con el exterior.

Como les digo, las medidas eran dura, rigurosas, y si se quiere decir, hasta un tanto inclementes, no obstante todo esto, hubo mujeres que ya estaban anotadas para que se le otorgara el permiso de pasar una noche de amor con su compañero de vida.

Y sí, en efecto, se dio la primera visita conyugal bajo las nuevas reglas impuestas por el señor JORGE BENITO RODRIGUEZ, pero en ese mismo día, que fue el pasado martes, se inició el escándalo del contagio del exmagistrado PEDRO ANTONIO ENRIQUEZ  SOTO, se le hicieron los exámenes para ver si tenía Covid-19, el laboratorio de la UAN, dijo que si estaba contagiado, y se le sacó del penal para su atención médica, y pues ayer se inició una investigación mediante las cámaras internas del penal, para ver quién lo había contagiado, todo esto esto porque además el señor PEDRO ANTONIO, tenía 40 compañeros en tres celdas que eran al parecer de una misma área.

Pero en resumen, este hecho, volvió a dejar al penal de Tepic, sin visitas conyugales ni de ningún otro tipo…”la ley de los terceros”, en toda su extensión…hasta mañana

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