Opinión

El proceso electoral en Puerto Vallarta y el olvido de la pandemia

Por: Dr. L. López R. | 08 DE ABRIL, 2021


Más acalorados que nunca, dieron comienzo los procesos electorales en todo el país, llegó el inexplicable tiempo en que la mayoría de los ciudadanos se vuelven analistas de la política, tiempo en que todos los políticos se transforman en buenas personas, llegó el momento de las imágenes de candidatos abrazando niños, saludando ancianitos, limpiando la basura en las playas, regalando todo lo que se pueda regalar, sonriéndole a todas las personas y vanagloriándose de logros imaginarios de sus encargos anteriores.

Atrás parecen haber quedado los tiempos de la reciente e inacabable pandemia que, aunque no lo quieran ver, sigue azotando al mundo y a nuestro país, hoy parece que, mágicamente, se resolvieron los problemas económicos, sociales, laborales, educativos y de salud que el covid vino a desatar en nuestra sociedad, por estos tiempos la ineficiencia de los gobernantes para atender una crisis, que los supero drásticamente, se han olvidado, las altas cifras de infectados y muertos en México han pasado a segundo término, primero son los procesos electorales, de acuerdo a la escala de valores de los políticos.

En Puerto Vallarta, el manejo de la crisis de salud y sus consecuencias en muchos sentidos, fueron un nicho de oportunidad política para el gobierno municipal, las ayudas otorgadas a los ciudadanos consistente en despensas y comidas, principalmente, se daban más como una manera de captar simpatías con miras al proceso electoral, que tendientes a resolver, de fondo, todos y cada uno de los problemas que el covid había desatado.

El sector turistico del municipio se paralizo por completo, los hoteles cerraron totalmente, los restaurantes y prestadores de servicios, en su mayoría, también lo hicieron, algunos no volvieron a abrir, el despido masivo de personas se dejó sentir y los problemas económicos eran más evidentes que nunca.

Durante toda la crisis nunca hubo diagnósticos, el municipio no genero cifras del impacto que la pandemia estaba dejando en el destino, nunca se establecieron talleres participativos para rediseñar las políticas públicas y poder reorientar recursos y programas que sanaran la muy golpeada sociedad vallartense.

Nada se hizo al respecto y se apeló a que, con el simple trascurrir del tiempo, las cosas se solucionaran, “nadar de muertito” y culpar a los otros niveles de gobierno de las decisiones que se tomaran, se olvidó por completo, que los problemas eran locales y la autoridad responsable era el Alcalde de la ciudad y su gabinete en funciones.

Con la apertura de todas las actividades durante la semana santa, ya en este año, los visitantes, sobre todo nacionales se hicieron presentes en el destino, las playas estaban atiborradas y la estúpida decisión de cierre de estos espacios a las 5 de la tarde, solo propicio que las albercas de los hoteles y las plazas comerciales se vieran saturadas, esta situación, por si sola, advierte un alza en los próximos días en el número de contagios en el municipio, la autoridad del turismo municipal y estatal, estaban de vacaciones, no había quien vigilara el cumplimiento de los protocolos y los alcaldes, (en licencia y sustituto) andaban, uno en campaña y el otro también.

Aunado a ello, el inicio de las campañas políticas, a las cero horas con un minuto del día 4, solo vinieron a refrendar que, el interés particular de la clase política, siempre estará por encima del bien común de la sociedad, sus eventos masivos solo lograron mostrar el musculo político,sin embargo, la mesura y ética que debieron de haber mostrado para no propiciar el aumento de casos de contagio, fue el gran ausente.

La irresponsabilidad de todos los candidatos, de todos los partidos,de todos los cargos, fue el común denominador en el inicio de las campañas, cientos de seguidores que, de manera voluntaria u obligatoria, acudieron a los diversos actos durante todo el día domingo,solo lograron aumentar el riesgo de contagio de la poblacion en general, el cual era ya de por sin grave por la semana vacacional de estaba concluyendo.

Con todo esto queda claro, que, en la perspectiva de los políticos, el covid-19 no es un riesgo de contagio durante el proceso electoral, quizá entre sus acuerdos y amarres que hacen por todos lados, pactaron con la enfermedad para que durante este tiempo no se manifestara, para que les permitiera no contagiarse ni contagiar a las personas que visitan.

Esta irresponsable actitud por parte de los candidatos de masificar su campaña, de olvidarse de las medidas preventivas de salud durante su campaña, no es nuevo, no es de ahora, nunca, en todo el año que llevamos de pandemia se habían preocupado, ni por la pandemia, ni por la crisis, ni por los impactos, ni por la salud de las personas, no se habían, ni se han preocupado por nada, su objetivo es ganar, al final el fin justifica los medios.

La duda no resuelta es simple, ¿Quiénes nos están gobernando? ¿Quién nos quiere gobernar? ¿Cuál es su idea y modelo de desarrollo? ¿Cuándo se antepondrá el bien común por encima del interés particular?, muchas de estas respuestas tienen que ver con el nivel de preparación de los candidatos, con sus estudios, la capacitación a la que se han sometido, el conocimiento político y de patrimonio electoral ya no alcanza para administrar un destino como el nuestro, se requiere de mucho mas, por ello creo que es necesario hacer una análisis del perfil de los candidatos a la presidencia municipal y a las diputaciones local y federal (el cual hare en la siguiente entrega),  igual ahí encontraremos respuestas a la actuación tan poco responsable que están mostrando.

Las campañas políticas deben de hacerse de maneras muy distintas, el modelo tradicional basado en las dadivas y la retórica ya es obsoleto, la utilización de los medios tecnológicos para difundir la idea del modelo de desarrollo que el candidato propone debe de ser innovador, aunque quizás el gran problema está ahí, en que no saben de medios tecnológicos y son carentes de ideas, pero claro,estosson solo algunos pensamientos dichos… en voz alta.


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