Opinión

La sustentabilidad: un mito en Puerto Vallarta

Por: Dr. Jorge L. López R. | 11 DE FEBRERO, 2021


En un mundo ideal, las ciudades turísticas, como la nuestra, que cuentan con un alto y muy significativo valor patrimonial, tanto natural como cultural, tienen ante sí el enorme reto de generar modelos integrales y sustentables de desarrollo, sobre todo, porque esos elementos que conforman su patrimonio, detonan una alta afluencia de visitantes, tanto nacionales como extranjeros, lo que propicia una modificación, en muchos sentidos, de los espacios de residencia local, el territorio, sus recursos naturales, su cultura, pero sobre todo, de su poblacion residente ya que su estilo de vida se vuelve una contradicción de las aspiraciones y necesidades de los turistas.

Y es que, la sola y muy recurrente utilización del concepto de sustentabilidad en las líneas discursivas de los gobernantes, sin que se aterrice en claras y bien ejecutadas políticas públicas, que promuevan el desarrollo de la comunidad local, nunca será garantía, ni de la conservación de nuestros recursos naturales, ni de la viabilidad económica, ni de la equidad social y mucho menos del bienestar social.

El muy utilizado concepto de sustentabilidad ha sido el aderezo de todos los temas, su uso indiscriminado no ha sido directamente proporcional al entendimiento filosófico y practico que este implica, por el contrario, su utilización se ha dado más como una moda del vocabulario moderno que como lo que es, un paradigma que pretende integrar lo económico, lo ambiental y lo social en planteamientos serios de desarrollo.

En ese contexto, las ciudades y más aún, las ciudades turísticas, padecen severos efectos e impactos, debido a la muy alta concentración de personas que ahí residen, sumadas al alto número de visitantes tanto nacionales y extranjeros que los usan como espacios de descanso e incluso de residencia temporal, esta situaciónacumulada por años, ha provocado el deterioro en el patrimonio natural de las ciudades turísticas, así como un desgaste de su sociedad.

Una respuesta global a esto fue el establecimiento de los denominados Objetivos del Desarrollo sustentable, una serie de indicadores que engloban los temas más importantes para el desarrollo de las ciudades, sin embargo, la carencia de transparencia de los resultados en muchos municipios del país los cuales carecen de sistemas serios de evaluación, dejando en duda muchos de los resultados que se habían estado presentando, el programa de los ODS se supone concluiría en este recién concluido 2020 pero debido al covid-19 no fue posible.

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Nuestra ciudad ha sido golpeada por el multicitado tema del covid, al igual que el resto del planeta, las consecuencias que estamos padeciendo, debido a múltiples factores, parecen no tener ni fin, ni soluciones en el corto plazo, por el contrario, se visualiza se agraven aún más en los próximos meses, debido en mucho a la falta de atención por parte de las autoridades municipales quienes tienen un solo objetivo en este momento, el proceso electoral de este año.

Lo anterior, al menos la parte de la llegada del covid, no es culpa de nadie o entambién podría ser culpa de todos, una consecuencia de la globalización y de la actividad turistica que aquí se desarrolla ya que, ha quedado claro, que el virus llego con un turista y llego en avión, pero lo que sí ha sido responsabilidad de todos, es lo que hemos hecho mal o hemos dejado de hacer, sobre todo, porque han prevalecido los intereses particulares por encima del bienestar común, situación que hemos analizado constantemente en este espacio.

Con la emergencia la mayor parte de las actividades, hospedaje, alimentación, servicios, atractivos y otros más han vivido una apertura intermitente con incuantificables perdidas, tanto para los empresarios como para los trabajadores del destino, igual, este tema carece de culpables directos, quizás la responsabilidad deba de ser compartida entre un gobierno que ha sido superado por mucho en esta situación y una sociedad que no ha cumplido a cabalidad las indicaciones preventivas de uso de cubre bocas, gel anti bacterial, etc.

Lo que no se vale es que el confinamiento social y las medidas de restricción económicas no se apliquen a todos por igual y esto lo digo por el interminable número de construcciones que bajo la condescendencia del gobierno municipal, siguen surgiendo por zonas importantes de la ciudad, tal pareciera que el desarrollo inmobiliario no tiene fin, sobre todo en las zonas del centro, la llamada la zona romántica, la colonia Versalles y la zona de la Marina, donde brotan, como hongos, edificaciones de grandes alturas, densificando severamente esas áreas de vivienda y de actividad turistica, provocando caos vial, falta de estacionamientos, sobre utilización de agua, saturación de las redes sanitarias y un muy grave proceso de gentrificación, además, las construcciones se siguen desplazando hacia la zona de la montaña, dañando el valor escénico del destino y lastimando severamente zonas forestales importantes para la ciudad.

En ese contexto el Gobierno municipal poco o nada han hecho para aminorar los procesos de construcción, ni aun con las recomendaciones de expertos mundiales quienes insisten en que se impidan más construcciones en los destinos turisticos, por el contrario, la pandemia y la ausencia de personas en las calles fue perfecto para que “no se notaran” las construcciones, queriendo tapar el sol con un dedo.

Queda claro, que el concepto de sustentabilidad turistica, es inexistente en el lenguaje del gobierno municipal, quienes solo lo usan para adornar su retórica pero que muestran una carencia total del paradigma en sus líneas de acción, la gravedad de los impactos, en muchos sentidos, para la ciudad los empezaremos a sentir en un muy breve espacio de tiempo y tendremos que enfrentarlos sin un plan de mitigación, sin estrategias de planeación y tendrá que hacerse como todo lo que se ha hecho, basado en el principio de la ocurrencia.

La sustentabilidad en Puerto Vallarta es un mito, desafortunadamente, la autoridad municipal ha invertido todo este tiempo en cuestiones populistas y electorales que en diagnosticar de manera seria las implicaciones que vienen como consecuencia de la pésima política de desarrollo urbano que vive la ciudad. Son tiempos complejos, tiempos de cambio que no podemos enfrentarlos con argucias arcaicas de beneficios económicos personales, sino que tendremos que hacerlo con políticos con visión innovadora, sustentable, incluyente y llenos de humanidad y pasión social, pero claro,estosson solo pensamientos dichos… en voz alta.

 

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