La Comisión Disciplinaria impuso un castigo de dos encuentros de suspensión y una penalización económica a los Guerreros de Autlán, debido a incidentes protagonizados por el presidente municipal de esa localidad jalisciense.
Los hechos que motivaron esta decisión disciplinaria involucraron amenazas realizadas por el Alcalde de Autlán, situación que violó el reglamento deportivo y generó controversia en el ámbito futbolístico regional.
Este tipo de sanciones buscan mantener el orden y la disciplina en las competencias deportivas, estableciendo que los equipos son responsables del comportamiento de sus dirigentes y autoridades municipales asociadas con la institución.
La medida disciplinaria representa un precedente importante para el futbol jalisciense, ya que demuestra que ningún club está exento de consecuencias cuando se presentan conductas inapropiadas por parte de funcionarios públicos vinculados a las organizaciones deportivas.



