Mientras la senadora Jasmin Bugarín sale pedir tímidamente que “no haya autodestapes” y que se respeten las encuestas, la realidad política le pasó por encima como aplanadora.
La contienda parece haberse cerrado y ella no fue invitada. Pavel Jarero fue contundente y sin rodeos: “Si es mujer, va a ser Geraldine; si es hombre, va a ser Pável”. Una sentencia que la propia Geraldine Ponce selló con un lacónico pero devastador: “Opino lo mismo”.
Ante este escenario, las declaraciones de Bugarín sobre “métodos transparentes” suenan más a un grito de auxilio desde la irrelevancia que a una estrategia real. ¿Por qué la senadora del Verde quedó fuera de la ecuación de los grandes? Aquí las razones que nadie en su equipo se atreve a decirle:
❌ 1. La frialdad de los números (El factor 3%):
Hay que recordarlo porque duele: la propia Luisa María Alcalde, presidenta de Morena, exhibió que el Partido Verde en Nayarit no tiene ni el 3% de votos reales. Pavel y Geraldine tienen estructura y capital político; Jasmin tiene un logo prestado que, sin Morena, no gana ni una regiduría.
🦖 2. El peso del pasado Priista:
En un mano a mano entre perfiles fuertes de la 4T, el origen priista de Bugarín es un lastre imposible de soltar. La militancia sabe quién es quién. Mientras los punteros se ponen de acuerdo, el “chapulineo” histórico de la senadora le cobra factura: no genera confianza en la base dura.
📉 3. Resultados vs. Grillla:
Pavel y Geraldine hablan con la seguridad de quien tiene el control territorial. Jasmin habla de “encuestas” porque es su única tabla de salvación. Su paso por el legislativo ha sido gris, sin grandes obras o beneficios para Nayarit, dependiendo enteramente de la inercia de la marca ganadora.
En conclusión, Jasmin Bugarín advierte sobre “encuestas manipuladas”, pero la única manipulación aquí es intentar hacernos creer que hay tres competidores, cuando los hechos demuestran que la final ya se está jugando… y es de dos.



