''El niño cayó arriba, la corriente lo trajo'': Guardia

10 DE OCTUBRE, 2018

Eduardo relata el hallazgo del cuerpo de Jorge Humberto, estudiante víctima de las intensas lluvias; es evidente el peligro del canal en esta zona.
EL DEBATE

Difícil y triste fue relatar los hechos de cuando el señor Eduardo, guardia de seguridad en Alturas del Sur, encontró al menor Jorge Humberto N., de tan solo 12 años de edad, que murió ahogado al ser llevado por la corriente del canal pluvial que pasa por el bulevar central del fraccionamiento.

Fue el lunes temprano que el vigilante encontró el cuerpo al ayudar a una estudiante a cruzar la calle. Después de dar aviso a las autoridades, se dio cuenta de que el estudiante de primer año de secundaria era nieto de su vecina.

«Estábamos aquí. Las hermanas, la mamá, la familia, las autoridades, aquí estábamos hechos bolas; era su hijo», relató el vigilante mientras veía el punto en el que encontró a Jorge Humberto N.

«De volada lo conoció, era la ropa, el uniforme, de volada», recordó. «Empezó a llorar la señora, pues era su hijo, una hermana, unas primas hermanas. Es normal el dolor, era su hermano, y así es, llorar, lo normal», abundó en el momento de dolor para la familia del menor que murió al ser arrastrado por el agua la mañana del día lunes.

Incluso, las intensas lluvias registradas en el centro de Sinaloa el pasado 20 de septiembre estuvieron a punto de cobrar otra vida, pues cayó a este mismo canal pluvial del bulevar Juan Ley Fong una joven que fue arrastrada por la corriente por más de 20 metros, quien logró ser rescatada por dos jóvenes que la tomaron de una brazo cada quien y la sacaron del agua. Su lugar de rescate fue justamente en donde se encontró el cuerpo de Jorge Humberto el pasado 8 de octubre.

Esta vez la tragedia se consumó el día 8 de octubre. El hallazgo se dio cuando una niña pidió ayuda al vigilante privado de la zona para cruzar la calle, y al pasar por el canal pluvial los dos descubrieron el cuerpo de un jovencito. Después de dar aviso a las autoridades, se descubrió que era Jorge Humberto, nieto de la vecina del señor Eduardo.

«El niño tenía la mochilita puesta, estaba bocabajo, estaba atravesado, y este zapato no lo tenía, el izquierdo, entonces yo lo quería sacar, y me dijo la niña “no, está muerto, ahí déjelo”, entonces ya no lo moví», narra el vigilante.

Tenía una varilla encajada en la mochilita negra. Ahí sigue la varillita. Ese niño resbaló, se cayó y se fue solo; la corriente lo trajo, y ahí quedó. Yo me metí a verlo, y quería levantarlo.

Inmediatamente, relata el señor Eduardo, pidió a su compañero que le hablara al número de emergencias, y la Policía tardó solamente tres minutos en llegar al lugar del hallazgo. A esa hora del día ya no llovía, y llevando la mano un poco arriba de su tobillo el guardia dijo:

«Hasta aquí me llegaba el agua a esa hora».

Explicó también que unos metros más adelante de donde encontró al menor de edad ahogado, el canal pluvial se hace cada vez más hondo, hasta llegar a las alcantarillas, las cuales reciben agua de diferentes lugares, que hubieran hecho más difícil la búsqueda de Jorge Humberto N.


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