Tras la postergación de Tokio 2020, ¿los JJOO están en declive?

El coronavirus no es el único obstáculo del olimpismo actualmente: corrupción, sobrecostos, violaciones de Derechos Humanos. AS consultó a cuatro expertos que analizan el presente y futuro de los Juegos.
Publicado: 07 DE ABRIL, 2020



La pandemia del COVID-19 envió a terapia intensiva a los Juegos Olímpicos de Tokio. Países en estado de alarma. Más de 250 eventos deportivos se han cancelado o suspendido. El coronavirus ya había logrado paralizar al mundo. En medio del aquelarre, los Juegos de Tokio resisten el embate con un dejo de necedad. No sería por mucho tiempo más. Es el 24 de marzo de 2020 y el virus ya ha infectado a 372,755 personas en todo el mundo, de las cuales han fallecido 16,231, según el reporte de la Organización Mundial de la Salud correspondiente a ese día. Y entonces el Olimpo cayó en las garras de Hades. El último reducto cedió. "Basados en la información provista por la Organización Mundial de la Salud, el presidente del Comité Olímpico Internacional (Thomas Bach) y el primer ministro de Japón (Shinzo Abe) han concluido que los Juegos de la XXXII Olimpiada en Tokiodeberán reprogramarse a una fecha posterior a 2020, pero no después del verano de 2021", publicó el COI minutos después de que Abe desplegara las banderas blancas frente a un puñado de periodistas. Los Juegos habían caído enfermos.

Es la primera ocasión en la historia en la que la máxima cita deportiva del orbe se aplaza. Las Guerras Mundiales de la primera mitad del Siglo XX habían causado la cancelación de las ediciones de 1916, 1940 y 1944. Como una truculenta y cruel jugarreta del destino los antecedentes indican que los primeros Juegos que debieron disputarse en la bélica década de los 40 estaban asignados a, precisamente, Tokio, que luego obtuvo segunda oportunidad 24 años más tarde. No obstante, el coronavirus y la guerra no son el único mal que atosiga al olimpismo. Los efectos de la pandemia son un síntoma. Los problemas están más enraizados. Sendas acusaciones de corrupción durante el proceso de concesión de la sede pesan sobre el Comité Organizador de Tokio 2020; hace dos semanas, Reuters denunció que Haruyuki Takahashi, exejecutivo de la agencia publicitaria Dentsu Inc, recibió 8.2 millones de la candidatura japonesa para gastarlos en regalos (relojes de lujo), que serían repartidos a oficiales del COI como parte de una estrategia de 'lobbying' a favor de Tokio 2020 en 2013, año de elección de la sede. En añadido, Tsunekazu Takeda, expresidente del Comité Olímpico Japonés, enfrenta una investigación judicial en Francia por, supuestamente, haber urdido una trama de sobornos a través de empresas pantalla.

El rosario de inquietudes del COI no termina en las suspicacias por las cuales Tokio recibió los derechos de organización de los Juegos. El costo de las citas se ha disparado. Desde Atenas 2004, el presupuesto final ha superado en, al menos, seis mil millones de dólares las cifras originales. En el caso de los Juegos de Invierno de Sochi, en 2014, los más caros de la historia, las cuentas se multiplicaron por cinco (de 10 mil millones de dólares a 51). Los números de Tokio 2020 ya se estaban inflando. En diciembre de 2019, un informe del Comité Organizador estimó el costo total de los Juegos en $12.6 mil millones de dólares. Sin embargo, un reporte paralelo de la Junta de Auditoría del gobierno japonés añadió $9.7 mil millones más en costos de organización que no habían sido incluidos en el presupuesto del Comité. Aún se desconoce el verdadero impacto económico que supondrá la postergación de los Juegos a 2021; empero, algunos analistas ya ofrecen panoramas no muy alentadores. Un pronóstico del Grupo Financiero Nomura, citado por Japan Times, asegura que el Producto Interno Bruto del país iba a contraerse 0.7% en 2020 y que la reprogramación de los Juegos acentuaría el retroceso hasta un 1.5%. El golpe a las finanzas públicas fue uno de los tópicos que marcó la selección del anfitrión de los Juegos invernales de 2026. Las candidaturas de Calgary (Canadá) y Sion (Suiza) fueron rechazadas por la población de cada ciudad a través de plebicitos populares.

El contexto aún incluye más asignaturas: Derechos Humanos, ecologismo, geopolítica. Los Juegos siempre estarán en el punto de mira. A raíz del cambio de fechas a causa de la pandemia, es pertinente la reflexión. ¿Hacia dónde camina el olimpismo en la era del sobrecosto, el monstruosismo y la hiperinflación? ¿Qué medidas puede adoptar el COI para que la máxima fiesta deportiva del planeta no sea un lastre para las economías de los países? ¿Los Juegos Olímpicos están en decadencia? ¿Mentada crisis es, en realidad, inexistente? AS consultó a cuatro voces certificadas para explicar los retos del olimpismo en el nuevo mundo que surgirá tras la emergencia sanitaria.

¿La decadencia de los Juegos Olímpicos?

Los últimos días en la agenda de Carlos Padilla no han tenido descanso alguno. El presidente del Comité Olímpico Mexicano tiene muchos folios por resolver tras la postergación de los Juegos: garantizar los apoyos económicos ya pactados para los deportistas que representarán al país en Tokio y coordinar con el COI y las federaciones deportivas internacionales la recalendarización de los clasificatorios aplazados son los principales. Pese al año extra del ciclo olímpico y las vicisitudes que encara el COI, Padilla considera que el olimpismo es un bálsamo en tiempos de crisis: "Hoy, más que nunca, es un aliciente para la humanidad. Un factor de unidad, de trabajo conjunto y de paz en el mundo", asegura. En su concepción, los problemas actuales de la estructura olímpica no se comparan con los que sufrió en décadas anteriores. Hay una sensación de estabilidad. La muestra está, afirma, en que ya están asignadas las sedes para 2024 y 2028. "Las dos ciudades, tanto París como Los Ángeles, querían los Juegos para el 24. Sin embargo, se decidió de común acuerdo que se repartieran. De aquí a entonces, el Comité Olímpico Internacional seguirá trabajando en su estrategia para la búsqueda de ciudades anfitrionas. Hoy por hoy, hasta donde entiendo, ya levantaron la mano Corea del Sur y China, nuevamente. Hay otros países europeos que están pretendiendo ser candidatos de los Juegos Olímpicos de 2032. El interés no se ha perdido", explica.

Fernando Arrechea, historiador y doctor en Ciencias del Deporte por la Universidad Católica de Murcia, matiza que la crisis global no inició con la emergencia del COVID-19, sino con la debacle economica de 2008. El entorno afecta a las pretensiones del COI, evidentemente, pero la ausencia de candidatas no es un problema nuevo, ni vertebra una nueva crisis el seno del olimpismo. "No sabemos qué repercusión socio-económica tendrá la actual pandemia del coronavirus. Pero parece que será muy grave y prolongada. Lógicamente ello tiene consecuencias en un evento global como los JJOO; se reducen los países interesados en postularse como sede. Generalmente, cuando hay un referéndum en una ciudad aspirante, la ciudadanía vota 'no'. No es una situación nueva, en los años 70 también hubo una gran ausencia de candidatas en el contexto de la crisis del petróleo y los boicots y problemas políticos de la época. Aquello se superó, esperemos que esto también", detalla.





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