Quita el Papa una carga de conciencia


15 DE ABRIL, 2019

** Promueve la donación de órganos
**En una forma clara el Papa Francisco, expresó que donar órganos para salvar a otros, es un acto de supremo amor por el prójimo
**. Actualmente, de acuerdo a estadísticas del Centro Nacional de Trasplantes de México, en el país existen 17840 personas en espera de un trasplante. De ellas 10334 necesitan de un riñón, 7028 esperan una córnea, y 49 morirán de no recibir pronto un corazón.

POR GUILLERMO AGUIRRE

Pues un tema en el que siempre existe cierta discrepancia en la opinión de los creyentes católicos, y también no católicos, los feligreses o creyentes de otras agrupaciones no católicas, pero que en este caso tiene qué ver más con quienes profesan la religión universal, fue antier aclarado y además difundido por su santidad el Papa Francisco, quien dijo que ante la cultura y las amenazas contra la vida que se producen casi a diario, como el caso del aborto y la eutanasia, destacó la solidaridad y el acto de generosidad que supone la donación de órganos, que ayuda a entender “que la vida es algo sagrado”.

“De nuestra misma muerte y de nuestro don, pueden brotar la vida y la salud de otros, enfermos y que sufren, contribuyendo a reforzar una cultura de la ayuda, del don, de la esperanza y de la vida”, expresó su santidad.

Y qué bueno que explicó que la donación de órganos responde a una necesidad social porque, a pesar de los avances de muchos tratamientos médicos, la necesidad de órganos sigue siendo grande. “Sin embargo, el significado de la donación para el donante, para el receptor, para la sociedad, no se agota en su “utilidad”, ya que se trata de experiencias profundamente humanas y cargadas de amor y de altruismo”.

Y en efecto, donar significa mirar e ir más allá de uno mismo, más allá de las necesidades individuales y abrirse generosamente hacia un bien más amplio. En esta perspectiva, la donación de órganos surge no solo como un acto de responsabilidad social, sino como una expresión de la fraternidad universal que une a todos los hombres y mujeres.

El Papa recordó las palabras del Catecismo de la Iglesia Católica, donde se enseña que “la donación de órganos después de la muerte es un acto noble y meritorio que debe ser alentado como manifestación de solidaridad generosa”.

Asimismo, subrayó la importancia de mantener la donación de órganos como un acto gratuito no remunerado. Insistió en que “cualquier forma de mercantilización del cuerpo o de parte de él es contraria a la dignidad humana. Cuando se dona sangre o un órgano del cuerpo, es necesario respetar la perspectiva ética y religiosa”.

En ese sentido, pidió promover una cultura de la donación que, a través de la información, la sensibilización y nuestro compromiso constante y apreciado, favorezca esta oferta de una parte del propio cuerpo, sin riesgos ni consecuencias desproporcionadas, en la donación en vida, y de todos los órganos después de la propia muerte.

El Santo Padre, alabó que “los avances de la medicina en materia de trasplantes han hecho posible la donación de órganos después de la muerte y en algunos casos también en vida (como en el caso del riñón) para salvar otras vidas humanas, para conservar, recuperar y mejorar el estado de salud de muchas personas enfermas que no tienen otra alternativa”, así que esto es como un banderazo de salida para que la gente, especialmente aquellos creyentes recelosos de la donación, ya que temen que no puedan resucitar en el día postrero porque les falte algún órgano, se animen a donar parte de sus miembros para bien de otros que sigan viviendo en el planeta tierra.

Y en buen momento las palabras de su santidad, ya que la problemática que se genera en torno a la falta de donadores de órganos es una realidad en nuestro país, actualmente se tiene una larga lista de espera a nivel nacional de poco más de 22 mil 300 personas que requieren de un trasplante.

Pero Nayarit no se queda atrás, pues un reporte de hace un año aproximadamente, reveló que la entidad levanta la mano con una banca de espera de 30 personas, estos datos según reveló el Dr. Felipe de Jesús Mayoral Cortes, Director del Centro Estatal de Trasplantes del estado de Nayarit, en el marco y presentación de un Panel de la Cultura de Donación y Trasplantes, cuya sede fue el patio centro del poder legislativo, hace algunos meses.

Y es que el trasplante de órganos es un procedimiento complicado, largo, y tedioso. Es también un procedimiento que salva vidas. En México, la donación, y la eventual trasplantación de órganos, tuvo su comienzo en 1963, cuando los doctores Federico Ortiz Quezada, Manuel Quijano y Gilberto Flores, exitosamente lograron el primer trasplante renal en el país. Desde entonces, los avances médicos y tecnológicos han permitido a médicos en todo el país llevar a cabo trasplantes de hígado, páncreas, corazón y de pulmón, entre otros.

Pese al haber realizado numerosos trasplantes, no es hasta el año de 1976 que el gobierno autoriza la apertura del primer programa de trasplantes en el hospital 20 de Noviembre, del ISSSTE, en el Estado de México.

En efecto, el programa de trasplantación mexicana es tan activo, que el país ha sido pionero en América Latina en varias ocasiones: en 1989, en el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias, se realizó el primer trasplante exitoso de pulmón en América Latina. México continúa esta hazaña regularmente: en 2012, fue realizado el trasplante del corazón artificial, mientras que en 2013, en la ciudad de Guadalajara, se realizó el primer trasplante de ovarios en América Latina.

Para poder realizar un trasplante, sin embargo, es necesario contar con dicho órgano. Si bien son miles las personas que necesitan de este acto de caridad para poder continuar con una vida digna –y, en casos, conservarla–, la donación de órganos no es un tema conocido por todos los mexicanos: el tema “está en proceso de aceptación cultural”. De acuerdo a la Cruz Roja, un donador es cualquier persona que “tome la decisión de donar sus órganos […] La decisión de donar es sólo de quien quiere hacerlo, de la misma forma puede revocar su decisión y elegir no hacerlo”.

Es básico mencionar que es posible obtener órganos como el riñón, hígado y médula ósea de donadores vivientes, mientras que solo se puede realizar un trasplante de órganos lógicamente inaccesibles, como el páncreas, corazón y pulmón, de un donador cadavérico. Actualmente, de acuerdo a estadísticas del Centro Nacional de Trasplantes de México, en el país existen 17840 personas en espera de un trasplante. De entre ellas, 10334 necesitan de un trasplante de riñón, 7028 esperan una córnea, y 49 morirán de no recibir pronto un corazón.

Muchos de nosotros tenemos en mente el falso mito que dice que, si uno es donador de órganos y se accidenta, los paramédicos, doctores o encargados tomarán la decisión de dejarnos morir, para así poder proporcionar un órgano a un tercero. Este mito no solamente nació de una típica cadena de emails en los 2000, sino que es completamente falso, por razones tanto éticas, como científicas. Cabe mencionar que las circunstancias para que un órgano pueda ser trasplantado exitosamente son realmente específicas.

El órgano, primero que nada, debe continuar funcionando hasta el momento de su extracción. Si un paramédico o doctor dejara morir a un paciente, el órgano sería inservible mucho antes de poder localizar a un receptor. Además, para poder aceptar a una persona como donador después de la muerte, es mayoritariamente necesario que el paciente haya fallecido por muerte cerebral: sus órganos continúan siendo bombeados por sangre, ya que el corazón cuenta con un “marcapasos independiente”, que funciona sin ayuda del cerebro, y que continuará trabajando hasta no recibir el oxígeno necesario. Si un órgano no recibe la sangre necesaria -es decir, si el corazón deja de bombear- rápidamente deja de ser funcional, y no se puede trasplantar más.

Cuando un doctor nota que se es donador de órganos, puede estar seguro de que tratarán de salvar su vida para así no desaprovechar la oportunidad de que, en un futuro, sus órganos puedan salvarle la vida a esas 7 personas más. . La donación de órganos es realmente el acto más altruista que un ser humano pueda realizar, y el donador puede tener por seguro que será recordado por docenas de personas todos los días, al ver a sus seres queridos -y a sí mismos- vivos y salvados por ese donador superhéroe, generoso y maravilloso…hasta mañana


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