Narcofosas, no todas son malas noticias



13 DE JUNIO, 2019

** De rebote se beneficia la arqueología
** Buscando narcofosas, encuentran históricas tumbas de las llamadas de “tiro, que podrían tener más de 1,800 años de antigüedad; ahora veamos en que termina el descubrimiento.

POR GUILLERMO AGUIRRE

Fíjense lo que son las cosas, hay situaciones que resultan sorprender a la sociedad, porque se dan tales situaciones cuando ni siquiera se esperaban, descubrimientos que ayudan a aumentar el conocimiento que se tenía sobre determinada materia, teoría o creencia, así ocurrió por ejemplo con los Manuscritos del Mar Muerto o Rollos de Qumrán, llamados así por hallarse en cuevas situadas en Qumrán, a orillas del mar Muerto, son una colección de 972 manuscritos, la mayoría de los manuscritos datan de entre los años 250 a. C. y 66 d. C., antes de la destrucción del segundo Templo de Jerusalén por los romanos en el año 70 d. C.

Casi la totalidad de los manuscritos están redactados en hebreo y arameo, y solo algunos ejemplares en griego. Los primeros siete manuscritos fueron descubiertos accidentalmente por pastores beduinos a finales de 1946, en una cueva en las cercanías de las ruinas de Qumrán, en la orilla noroccidental del Mar Muerto. Posteriormente, hasta el año 1956, se encontraron manuscritos en un total de once cuevas de la misma región. Parte de los manuscritos hallados en el mar Muerto constituyen el testimonio más antiguo del texto bíblico encontrado hasta la fecha, pero lo importante de esta aportación es que fue por pura suerte que unos pastores árabes que se metieron a una de las cuevas, descubrieron unos cantaros de barro, con los rollos dentro de estos cantaros, y así empezó todo lo que luego sería algo grandioso para el mundo religioso.

Digamos que guardando las debidas proporciones, esto ocurrió ayer en el municipio de Xalisco Nayarit, en donde el pasado lunes 10 de junio se reportó el hallazgo de restos humanos en un rancho llamado, El Limón, cerca de Xalisco, al principio se creía que se trataba de una narcofosa, pues se han localizado varías en la zona, así que cuando se descubrió esto que realmente si era una fosa, pero no llena de cadáveres de víctimas del narco, pues los buscadores de restos humanos y los familiares que siempre están atentos a todo lo que pueda llevarlos a la recuperación de sus seres queridos, se pusieron felices, incluso como la tumba o fosa estaba un tanto grandecita, y hasta con varias divisiones, hubo quien se aventuró a decir, por el tamaño de la misma tumba, lo repito, que para excavarla se había tenido que usar una retroexcavadora, una de esas máquinas que hacen pozos grandes en cuestión de minutos o de horas…todos estaban a la expectativa de los muertos que salieran de aquí, pero poco a poco el ambiente se fue haciendo raro, en lugar de cuerpos humanos, empezaron a salir tepalcates, figuritas de barro, y de cuerpos, pues nomás unos huesos, así que con todo y esto se continuó el trabajo.

Todo siguió, pero luego de llegar al fondo de la tumba, o fosa, la Fiscalía General de Nayarit, confirmó que se trataba de un descubrimiento arqueológico.

En efecto, en un comunicado dieron a conocer que personal del INAH (Instituto Nacional de Antropología e Historia), determinó después de un análisis serio y profesional, que la “narcofosa del Limón”, no era NARCOFOSA, sino que se trataba de una “tumba de tiro” que data del año 200 a.C al 500 d.C,, arqueológicamente así se llama a este tipo de tumbas, “tumbas de tiro”, digamos que es una clasificación dentro de la arquelogía, este tipo de tumbas.

Pues el caso es que el día de ayer, la propia Fiscalía General del Estado, publicó un comunicado en donde señala que con relación al reciente hallazgo de restos óseos dentro de un predio del municipio de Xalisco, realizado por campesinos de la zona y notificado a Colectivos de Familiares de Personas Desaparecidas y a la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas, se informa que personal de la Fiscalía Especializada en la Investigación de Personas Desaparecidas, Policía Investigadora y la Unidad Canina se trasladaron en compañía de los colectivos y de la Comisión Estatal de Búsqueda hasta dicho lugar, donde se realizó el resguardo de la zona por parte de los elementos de la Policía Estatal Preventiva.

En un informe preliminar emitido por la Comisión Estatal de Búsqueda respecto de dicha localización, se precisa que dichos restos no corresponden a un hallazgo de índole forense (fosa clandestina), sino que estos serían de un hallazgo de tipo arqueológico, sugiriendo que se contactara al personal del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) para realizar el estudio correspondiente, por lo cual se solicitó la colaboración a dicha institución.

Por ello ayer, se contó con la presencia de un arqueólogo del INAH en la zona del hallazgo, quien procedió a verificar las circunstancias del mismo y una vez realizados sus trabajos en el lugar, consideró con base en la evidencia encontrada que dicho sitio reviste las características de una cámara mortuoria antigua (tumba de tiro), la cual data de un periodo de entre el 200 a. C. al 500 d. C., por lo que se recolectaron las muestras pertinentes por parte del especialista para realizar una datación correcta de los restos y en su momento se rendirá el informe correspondiente por parte de dicho instituto, así que de golpe directo, diríamos que le quitan al felicidad a los dolientes de desaparecidos, porque pues aquí ya no encontrarán nada, salvo si alguno de los buscadores de víctimas tuviera una pariente enterrada o enterrado ahí, hace 1800 años, de no ser así, tendrán que buscar en otro lado.

Las llamadas tumbas de tiro, son una una tradición funeraria

En términos básicos, una tumba de tiro consiste en un pozo o tiro vertical en cuya base se abre una cámara, un lugar con techo abovedado y piso plano, en donde los muertos y sus ajuares usualmente no eran cubiertos con tierra o piedras, es decir se conservaba el espacio hueco, mientras que el tiro era rellenado y la entrada a la cámara bloqueada con lajas de piedra, ollas o metates.

Se trata de una arquitectura subterránea, y uno más de sus rasgos distintivos es que la tarea constructiva consistió en desbastar el tepetate, una capa de consistencia sólida compuesta por toba volcánica, de modo que, en general, no se emplearon lajas o piedras para hacer las paredes y bóvedas, sino que el mismo subsuelo quedó expuesto en los espacios cavados en el interior de la tierra, a veces a una gran profundidad, como lo atestigua una tumba de tiro que se hunde 22 m, o la tumba de El Arenal, cuyo tiro tiene 16m de profundidad, así que siendo honestos, si cuando los delincuentes que asesinaban a sus víctimas y luego tenían que enterrarlas para esconderlas de las autoridades, haciendo la fosa, hoy conocida como narcofosa, se hubieran encontrado con una tumba de tiro, ya que había algunas de hasta 25 metros de profundidad, imagínense qué gusto les hubiera dado, por el trabajo que se habrían evitado, encontrarse una gigantesca fosa con unos cuantos huesos, sería el gran milagro para estos delincuentes, pero pues en el rancho el Limón, no fue así, hay algunas narcofosas esparcidas por el lugar, pero esta es una histórica tumba de tiro, y ya.

La tradición que recibe el nombre genérico de tumbas de tiro fue realizada con variantes locales y temporales en la mayor parte del territorio occidental; en específico se distinguen tres desarrollos: El Opeño, Capacha y la propiamente denominada cultura de las tumbas de tiro. Las dos primeras son contemporáneas, y los indicios permiten ubicarlas desde 1500/1300 hasta 300 a.C.; respectivamente, sus vestigios se han localizado en mayor medida en Michoacán, en Colima-Jalisco, la última se ubica entre 300 a.C. y 600 d.C. y resulta más conocida; abarcó la mitad meridional de Nayarit, Jalisco, Colima y zonas colindantes de Zacatecas y de Michoacán,

Los términos tradición de las tumbas de tiro o cultura de las tumbas de tiro se refieren a un conjunto de rasgos culturales interconectados que se han encontrado en los estados mexicanos de Jalisco, Nayarit, Colima, el área de Zamora-Jacoma en Michoacán, partes del sur Sinaloa y Zacatecas.

En resumen y para concluir, las llamadas tumbas de tiro son unas sepulturas características de determinados sitios arqueológicos de Jalisco, Nayarit , Colima y Michoacán, en nuestro país, ahora vamos a esperar para ver qué provecho le sacamos a este descubrimiento casual…hasta mañana


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