El coronavirus no es el único problema de Tokio 2020

El Comité Olímpico Internacional tiene más obstáculos por superar. Muchos torneos clasificatorios están detenidos y la sombra de Fukushima no se ha esfumado.
Publicado: 19 DE MARZO, 2020



La pandemia causada por el COVID-19 ha motivado la suspensión, cancelación y postergación de más de 200 eventos deportivos alrededor del mundo. Cayeron ya la Champions League, la Copa Libertadores, la Copa América, la NBA, la Eurocopa 2020. Pero los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 permanecen inamovibles. El Comité Olímpico Internacional (COI) resiste el embate de la crisis, pese a que las voces que claman por la cancelación de la máxima cita deportiva se multiplican día con día. Voces y hechos mismos.

En el mismo día en el que la UEFA y Conmebol anunciaron la cancelación de la Copa Europea de Naciones y su símil en el continente americano, el COI refrendó su postura: los Juegos se mantienen en la fecha estipulada (24 de julio-9 de agosto). Nada cambia. "Con no más de cuatro meses antes de la celeberacion, no hay necesidad de decisiones drásticas en este momento; cualquier especulación sería contraproduente", reza el comunicado oficial enviado por la junta ejecutiva que, enunciado seguido, vislumbra un nuevo frente para la organización: "EL COI anima a los atletas a que continúen preparándose para los Juegos lo mejor que puedan". Un sudoku se le presenta al Comité.

La falta de certeza podría afectar el calendario de preparación de los atletas. El deportista de alto rendimiento basa sus entrenos en un riguroso cronograma diseñado en función de una fecha final de competencia. Toda variable, asegura el Dr. José Del Río, académico de la Universidad de Colima, en entrevista con AS, depende del tiempo de anticipación conforme al evento: horas de sueño; horas en el gimnasio, tiempo sobre la pista, pisicina, tatami, piso, etcétera; alimentación, reposo. Aunado a ello, aproximadamente solo el 57% de los atletas han confirmado su lugar en los Juegos, según el portal especializado Insidethegames. Al menos 20 eventos clasificatorios para la cita están en suspenso a raíz de la pandemia, incluido el preolímpico de fútbol de Concacaf, y preolímpicos regionales de remo, boxeo y gimnasia.

En su misiva, el COI aseguró disponer de un plan alternativo: "Trabajaremos con las federaciones internacionales para hacer cualquier adaptación necesaria para sus sistemas de clasificación". El director deportivo del COI, Kit McConnell, sentenció, citado por Insidethegames, que la junta ejecutiva revisará cualquier cambio que tenga un impacto en los principios y en los procesos de clasificación. El sistema que emplearía el COI se basaría en la conformación actual de los rankings mundiales de cada disciplina y resultados históricos para determinar los cupos de competencias afectadas por la crisis sanitaria mundial.

En paralelo: abusos laborales, Fukushima...
Si la pandemia cede y los Juegos siguen de pie, el Comité Organizador aún mantendrá varios flecos por cerrar: aumento de costos, preocupaciones sobre el calor en verano, acusaciones de corrupción en el proceso de adjudicación de la sede olímpica, reportes de abuso laboral en la construcción de los estadios y la latente amenaza nuclear de la central de Fukushima.

En mayo de 2019 salió a la luz un reporte de la Internacional de Trabajadores de la Construcción y la Madera (ICM), con sede en Ginebra, Suiza, que daba cuenta de violaciones a los derechos humanos de los operarios en los recintos de Tokio 2020. El informe relata que tres trabajadores habían muerto hasta entonces y que reinaba "una persistente cultura de miedo", producto de patrones peligrosos de trabajo excesivo. Jornadas laborales de más de 12 horas, 28 días consecutivos, amenazas. Seis meses después, la ICM extendió una carta abierta a Thomas Bach, presidente del COI, en la que le conminaba a tomar acción para cesar los abusos. "El fracaso de Tokio es triste y trágico (...) Tokio 2020 es otro recordatorio de la incapacidad del COI para abordar plenamente su debida diligencia y el uso del apalancamiento para garantizar un trabajo decente, condiciones seguras y justicia", lamentó el sindicato.

Aunado a ello, el presidente del Comité Olímpico de Japón, Tsunekazu Takeda, artífice de la concesión de los derechos de organización al país del 'sol naciente', presentó su renuncia al cargo en marzo de 2019, sospechoso de haber pagado 230 millones de yenes (dos millones de dólares) a una empresa intermediaria que habría distribuido el dinero a los delgados del COI que votaron por la sede de los Juegos. Takeda, exjinete olímpico y primo segundo del exemperador Akihito, mantiene todavía un proceso judicial en Francia, imputado por "corrupción activa".

El clima también es una preocupación, al grado de que el Comité Organizador de los Juegos modificó el recorrido del maratón olímpico en diciembre de 2019: la mítica prueba no se llevará a cabo en la capital nipona, sino en Sapporo, ciudad ubicada al norte del país, en la isla de Hokkaido. La razón: huir del asfixiante calor veraniego que azota a la sede central de la cita. La decisión no estuvo exenta de polémica a causa de una diatriba entre el COI y el gobierno de Tokio. Y Fukushima permanece en el horizonte. La malograda central nuclear, icono del terremoto y posterior maremoto que devastó Japón en marzo de 2011, aún es un foco de radiación ambiental. Greenpeace denunció hace un mes que un millón de toneladas de agua contaminada fluía en los alrededores de la prefectura, ubicada a solo 240 kilómetros de Tokio. De hecho, Fukushima albergará partidos del torneo olímpico de béisbol y softbol. "¿Qué significa organizar los Juegos en el contexto de un desastre nuclear cuyos efectos aún se sienten para decenas de miles de ciudadanos japoneses?", cuestionó la organización ambiental.




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