Siete amigas chinas acuerdan que se jubilarán y morirán juntas y construyen la casa de sus sueños



05 DE JULIO, 2019

Entre todas juntaron cuatro millones de yuanes (unos 580.000 dólares) para comprar la vivienda y remodelarla a su gusto.
Siete amigas que se conocen desde hace más de 20 años hicieron una promesa: jubilarse, envejecer y morir juntas. Para eso, juntaron dinero y construyeron la vivienda de sus sueños.

La idea surgió en 2008 y poco más de diez años después han logrado concretarla. A 70 kilómetros del centro de la ciudad de Cantón, en la zona rural de Nankín, en el sudeste del país, hallaron una construcción sin terminar que aún tenía todos los ladrillos a la vista. Decidieron comprarla y empezar su proyecto.




"Al principio solo era una broma. Dijimos que deberíamos estar juntas cuando tuviéramos 60 años para vivir nuestro retiro", contó una de las chicas, Jin Du, publicaron medios locales.

Para ello, las siete, que tienen unos 30 años, juntaron cuatro millones de yuanes (unos 580.000 dólares) y en menos de un año convirtieron esa construcción en su nueva vivienda, una mansión de 700 metros cuadrados con grandes espacios vidriados que ofrecen vistas panorámicas a los campos de arroz circundantes.

La casa tiene tres pisos. En el primero se encuentra la cocina de campo, con una larga mesa; en el segundo hay diez habitaciones totalmente vidriadas, cada una de ellas con un tatami y algunas con piscina exterior.

También cuenta con una sala totalmente de cristal, de unos 50 metros cuadrados, que sobresale de la casa y ofrece una amplia vista de los campos.

Además, construyeron una plataforma en medio del campo, cubierta con telas, que se conecta a la casa a través de una pasarela de bambú.

Debido a las obligaciones de cada una, por el momento les resulta difícil reunirse las siete, por lo que actualmente la vivienda sirve solo como lugar de reuniones familiares.

"Las mujeres que se tienen confianza deben vivir juntas durante mucho tiempo y establecer las reglas del juego. Debemos ser independientes unas de otras y no nos convertiremos en una carga para las demás", explicaron.









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