Los perros no representan ningún peligro ante el COVID-19

Un artículo científico mal interpretado provocó la confusión
Publicado: 26 DE ABRIL, 2020



Sopas de murciélago, carne de un desdichado pangolín, una cepa laboratorial escapada (o liberada) ...

Son muchas las teorías sobre su origen. Por supuesto, unas cuentan con mucho más rigor científico que otras, pero lo que la comunidad científica apenas pone en duda es que el SARS-CoV2 se trata de un virus zoonótico: se transmite de animales a humanos.

Aun así, hay una plétora de especies animales desde los que el nuevo patógeno podría haber llegado. Más aun teniendo en cuenta ciertos estándares alimenticios.

La hipótesis del perro

Una nueva hipótesis, postulada por el investigador Xia Xuhua de la Universidad de Ottawa (Canadá), indica que el intestino de los perros reúne condiciones que podrían haber propiciado la adaptación del virus.

Para definir esta idea, el autor se basó en el estudio de las proteínas ZAP (Zinc-finger antiviral protein): son moléculas que funcionan como un mecanismo de defensa de los mamíferos frente a los virus ARN.

Su función consiste en unirse al material genético del virus cuando éste ha entrado en las células, provocando que el virus no pueda replicarse y favoreciendo asimismo la degradación.

Representan un arma realmente importante: se ha visto efectividad de estas proteínas frente a virus como el Zika o el VIH.
Las proteínas ZAP, no obstante, necesitan reconocer al virus. Y es aquí donde el SARS-CoV2 parece haberse especializado.

Corona pertrechado

Las ZAP, a fin de atacar el agente patógeno, necesitan unirse a unas zonas específicas del material genético viral: los dinucleótidos CpG.

Cuanta más presencia haya de CpG en el virus, más fácil será que las ZAP los ataquen, haciendo que la infección sea menos peligrosa.

Pero para nuestra preocupación, el SARS-CoV2 tiene un genoma inusualmente deficiente en CpG, lo ha hecho sospechar al autor que el virus se ha adaptado para no ser eliminado por las ZAP.

Dentro de los Betacoronavirus, grupo al que pertenece nuestra funestamente conocida cepa, sólo se encuentra un virus con nivel similar de CpG: el BatCoV RaTG13, presente en murciélagos.

Este agente, que también cuenta con hasta un 96% de similitud con nuestro virus, fue probablemente el precursor de nuestra cepa y la observación de su escasez en CpG alimenta esta teoría aún más.

Algo extraño

Sin embargo, es un suceso extraño. Dentro de los quirópteros no se ha detectado ningún otro virus con tan pocos CpG, lo que lleva a pensar que, probablemente, esta característica haya aparecido en algún otro ser vivo antes de infectar a estos animales.

Es en una familia relacionada, los Alphacoronavirus, donde sí hay más ejemplares con esta característica. Los CCoV (coronavirus caninos), causantes de cuadros digestivos en perros, cuentan con una tasa de CpG similar a la encontrada en nuestro virus.

Al estudiar otros coronavirus en camellos (animal donde se detectó el causante del MERS) y perros, Xia también observó que aquéllos que daban infección en el sistema digestivo tenían una tasa menor de CpG que los que infectaban los pulmones.

El hecho es aún más sugestivo, ya que es en el sistema digestivo donde encontramos un mayor nivel de ZAP, lo que convierte a estos órganos en un ambiente hostil a este respecto.

Así pues, los virus presentes en el sistema digestivo tenderán a seleccionarse de tal manera que puedan evitar las ZAP. Por consiguiente, es posible que así se favoreciera la desaparición de los CpG.



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