Víboras: por Moisés Madariaga


Publicado: 19 DE ENERO, 2021



UNA TORRE POR UN ALFIL



A lo largo de mi carrera como reportero especializado en el área policiaca, aprendí que cuando hay cambios de mando en la corporación de inmediato brotan las especulaciones, pero muy pocas veces logran acertar. Como en un tablero de ajedrez,  los cambios a la policía vallartense, se hicieron necesarios.



El ingeniero Misael López Muro llegó con extraordinarias cartas que acreditaron su trabajo como policía y director de la Dirección o Comisaría de Seguridad Ciudadana.



LOS SACRIFICIOS



Escucho con mucha atención la versión de que los asesinatos del empresario Felipe Tomé Velázquez y del exgobernador y Jorge Aristóteles Sandoval Díaz, ocurridos en Puerto Vallarta en noviembre y diciembre pasados, respectivamente, fueron los que derramaron el vaso de la inseguridad en nuestra ciudad.



Cierto es que los dos casos, de alto impacto, nos pusieron en los reflectores no sólo de la prensa nacional e internacional, sino en la mesa de Seguridad de la presidencia de la República mexicana.



EL CASO FELIPE TOMÉ



El 24 de noviembre pasado fue localizado el cuerpo sin vida del empresario Felipe Tomé Velázquez, era conocido como “Lord Amparos”. El sitio del hallazgo se ubicó entre Las Varas y Compostela, en la carretera federal 200, a 120 kilómetros de distancia de Puerto Vallarta, donde había sido capturado durante la madrugada del domingo anterior, luego de salir de un restaurante acompañado por su chofer, dos mujeres y un trabajador, quien fue ejecutado en el crucero de Las Juntas.



Al empresario se lo llevaron después de que un grupo de hombres fuertemente armados le disparó a la camioneta donde viajaban, por lo que el conductor se vio obligado a detener la marcha.



COMPRABA PROBLEMAS



De Felipe Tomé solamente se sabía de “dichos” que le gustaba comprar problemas y “ganarlos” en los tribunales, gracias a sus influencias con políticos y dado su crecimiento inmobiliario.



EL CASO ARISTÓTELES



La sociedad vallartense no se reponía aún del artero crimen del empresario Tomé Velázquez cuando la madrugada del 18 de diciembre, a la edad de 46 años le arrebataron la vida al exgobernador de Jalisco Aristóteles Sandoval Díaz. Lo mismo le sucedió al Tigre de Santa Julia, cuenta Juan Pueblo.



Le dieron muerte de tres balazos en la espalda, mientras acudía al baño. El periódico El País de España reseñó que el crimen organizado había sido el responsable del abominable acto. Todo apunta a que una sicaria segó la vida del político.



LIMPIEZA COORDINADA



La fiscalía de Jalisco a cargo de Gerardo Octavio Solís Gómez sorprendió cuando declaró que la escena había sido “limpiada” nada menos que por los trabajadores del restaurante bar “Distrito 05” al mismo tiempo que mostraba algunos videos que daban soporte a la versión.



EMPLEADOS “SOSPECHOSOS”



Una persona fue detenida por cohecho y cinco trabajadores más han sido capturados por la fiscalía, como parte de los “logros” de la investigación; sin embargo, de los autores materiales o intelectuales del crimen, de esos nada se sabe y mucho menos el móvil del atentado.



LO PEOR DEL CASO



Se preguntará entonces qué tiene que ver el director de seguridad pública, Misael López Muro, para merecer una destitución de esa naturaleza. La verdad nada, porque los dos casos arriba descritos fueron objetivos fijos de los criminales responsables de ambos atentados. Como se dice en el argot policiaco: “vinieron por ellos, cumplieron con su trabajo, los mataron y se fueron”. No se desató una guerra de carteles ni los índices de violencia se dispararon por esa situación.



La salida de López Muro tiene implicaciones hasta políticas. En su momento el ingeniero realizó el examen de control de confianza y no lo aprobó, al tiempo que solicitó que se le diera una segunda oportunidad para lo cual tramitó un recurso de apelación, pero “curiosamente” –hasta la fecha– nunca le respondieron, para permitirle que pudiera realizarlo de nueva cuenta, lo que es normal en estos casos.



PIDIERON EL FAVOR



Desde hace poco más de una semana  le tendieron el tapete a López Muro y en el periódico Mural de circulación estatal le dieron amplia difusión al hecho de que no había pasado el examen de confianza. La “petición” obviamente llegó desde lo más alto del gobierno. Así se las gastan.



La primera intención fue la de intervenir por completo a la policía municipal con efectivos de la Marina Armada de México, algo a lo que se opuso tajantemente el propio alcalde Arturo Dávalos Peña, así que no le quedó más remedio que la de aceptar a un mando enviado por las fuerzas castrenses.



VIVEROS NUEVO DIRECTOR



Ayer por la mañana se cumplió la orden cuando en las instalaciones de la Unidad Municipal Administrativa (UMA) le tomó la protesta al Capitán de Navío, Fernando Viveros Hernández como mando de la comisaría municipal.



Obviamente el objetivo que se tiene es el de fortalecer la estrategia de seguridad en el municipio de Puerto Vallarta, hoy que inicia la implementación de un esquema mixto encabezado por la Secretaría de Marina.



TREINTA EFECTIVOS MÁS



El capitán de navío, Viveros Hernández no llega solo a la corporación policial de Puerto Vallarta sino con treinta efectivos militares que responden directamente a él. Serán los encargados tanto de la operatividad como de la administración de la Seguridad Pública.



NO ES EL PRIMERO



No es la primera vez que al frente de la seguridad social pública de Puerto Vallarta sea nombrado un militar: el teniente coronel Gildardo Bravo Ochoa, El capitán de caballería, Manuel Antonio Alcalá Candela, el teniente Juan Vera Reina; el capitán Juventino Ramírez, Elias Ramírez Salinas, entre muchos otros, todos ellos en condición de retiro; sin embargo, el actual, Fernando Viveros, es activo de las fuerzas armadas.



Se espera que la dirección de Seguridad Pública sufra cambios de fondo en el mando operativo y se refleje en trabajo efectivo que redunde en beneficio de la sociedad.





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