La vida de Chivas antes y después de Jorge Vergara

La vida del Club Deportivo Guadalajara cambio para siempre. Vendió el antiguo club, construyó un estadio propio e hizo de Chivas una de las marcas más fuertes del futbol mexicano.
Publicado: 15 DE NOVIEMBRE, 2019



La vida del Guadalajara es una antes de Jorge Vergara y otra después de él. El principio de la década de los '90 era una época de “Chivas flacas”. Después del título de la temporada 1986-87, obtenido tras vencer en la Final al Cruz Azul, el Rebaño Sagrado enfrentaba problemas para solventar su presupuesto anual. Los gastos muchas veces eran mayores a los ingresos, a pesar de contar con el respaldo de millones de aficionados.

Los entonces más de 200 socios con certificado de aportación de la Asociación Civil no sabían que hacer. Así, decidieron rentar el equipo en 1993 a Salvador Martínez Garza. La Promotora Deportiva Guadalajara tomaría control de Chivas durante los siguientes 10 años, a fin de que alguien pudiera inyectarle al Rebaño Sagrado el dinero que nadie más podía. Esa era la realidad del conjunto rojiblanco.

Martínez Garza construyó a base de billetera lo que se conoció como las “Súper Chivas”, con la llegada de costosos refuerzos como Daniel Guzmán, Benjamín Galindo, Alberto Coyote, Misael Espinoza y Carlos Turrubiates, entre otros. Durante algunos años, devolvió protagonismo al Guadalajara. Pero hacia el final de su gestión, en un intento por recuperar algo de la inversión, comenzó a vender jugadores.

Así, la última etapa del Club Deportivo Guadalajara fue de tristes resultados deportivos. La Asociación Civil, entonces encabezada por Francisco Cárdenas se preparaba para recibir de regreso al club. El dirigente aseguraba que tenía contratos televisivos (con Televisa) y de publicidad para asegurar un presupuesto anual muy importante, que le permitiría a Chivas no volver a pasar penas en lo sucesivo.

En ese contexto llegó Jorge Carlos Vergara Madrigal para convencer a los socios con certificado de aportación de venderle al club. Para ello, tuvieron que transformar la Asociación Civil en una Sociedad Anónima. Dicha decisión se tomó en una asamblea realizada a finales de octubre de 2002. Cada persona que vendió su certificado, ya convertido en acciones, recibió seis millones de pesos. Así se concretó la operación que tiempo atrás parecía imposible. Salvador Martínez Garza también vendió sus certificados de aportación y regresó el equipo un año antes de lo establecido.

Vergara confesaría años después que compró al equipo prácticamente sin tener el dinero que costaba, pues lo que le abonaba a los socios (que no cobraron la totalidad en efectivo) iba saliendo de los propios ingresos que generaba el equipo por concepto de derechos de transmisión y publicidad de distinta índole.

La vida del Club Deportivo Guadalajara cambio para siempre. Jorge Vergara vendió el antiguo club, que es ahora un hotel y centro comercial. Construyó un estadio propio para ya no compartir casa con el Atlas. Hizo de Chivas una de las marcas más fuertes del futbol mexicano y en su momento tuvo licencia en más de dos mil productos diversos que se comercializaban tanto en el país como en Estados Unidos.

Ahora, la economía no es teóricamente un problema para el club como tal, pues genera mayores ingresos que cualquier otro equipo en México. Si tuvo dificultades monetarias en años recientes fue debido a la separación de su ex esposa, Angélica Fuentes. Eso impactó a las propias Chivas, pues muchos de los dólares generados en los últimos años sirvieron para solucionar ese conflicto con quien fuera su pareja sentimental.

Independientemente de los resultados en la cancha, la vida institucional de Chivas es hoy completamente distinta. Existe un antes y un después de Jorge Vergara. Descanse en paz.




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